¿Dónde está la pelotita?

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¿Dónde está la pelotita? Igual que los cubitos le sirven al trilero para engañar, al interesado le sirve la psicología y su lenguaje para enmascarar sus intenciones;

A la des-humanización le llaman “distanciamiento psicológico óptimo”, a la tortura “apremios ilegales”, a los niñ@s “menores”, a la impotencia “trastorno negativista desafiante”, a la crianza de los pobres “trastorno reactivo del apego”, a la celda de aislamiento “la habitación de reflexión”, a las cárceles de niñ@s “centros de medidas judiciales para menores”, a las palizas “contenciones”, a los ciudadanos “usuarios”, y al control total sobre la vida ajena “prevención de riesgos”, y como siempre hay riesgos (hasta jugar es ya un riesgo) l@s niñ@s o están en peligro o son peligrosos, por lo que las instituciones públicas y privadas estarán legitimadas para intervenir cuándo quieran, dónde quieran y cómo quieran… (Y pasar la factura a las arcas públicas, he aquí las intenciones del trilero) en nombre de la seguridad y de la psicología más profesional y técnica.

Cus D´Amato

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               A sus 12 años Mike Tyson había sido arrestado 38 veces. A los 13 fue internado en un reformatorio. Hay que tener en cuenta que las cárceles para niñ@s en EEUU son de las más duras del mundo, país que todavía aplica la pena de muerte en algunos estados por delitos cometidos siendo menor de edad, motivo por el cual este país sigue sin firmar la “Convención de derechos del Niño”.

            En este reformatorio Bobby Stewart, ex-boxeador profesional, se dio cuenta del potencial de Mike para el boxeo, lo entrenó durante unos meses y presentó el chaval a un entrenador famoso; Cus D’Amato.

            Este último le sacó del reformatorio y pidió su tutela. En casa de Cus vivían muchos chavales boxeadores, chicos de la calle, con problemas por delincuencia. Era como una casa de acogida, muchísimo más acogedor y humano que el reformatorio. Cus se convirtió en un padre para Mike (o un abuelo porque ya era muy mayor).

            El cambio de Mike fue espectacular, mejoró en comportamiento, en el instituto, en sus relaciones, dejó de meterse en líos…

Pero entonces, si evolucionaba tan bien… ¿Qué pasó? ¿Por qué volvió Tyson a la cárcel en los 90? ¿Por qué se volvió tan violento? ¿Por qué se engancho a las drogas? ¿Por qué su vida se transformó en un infierno?…

Creo que Cus cometió un error, uno solo, pues era un gran hombre, lo hizo con la mejor intención, pero fue un gran error:

Cus era enfermizamente competitivo, en vez de proteger a Mike (o enseñarle a protegerse) de la cultura del “éxito”, de la competitividad, de la gloria… lo lanzó a ese mundo. Y mientras Cus vivió, Mike estuvo bien, pero cuando faltó Cus… los promotores, la fama, el dinero, los managers, la TV, la prensa, las Vegas, las apuestas… se lanzaron a por el chaval.

En nuestra cultura eso es el éxito; la fama, el dinero, el glamour, el poder… Cus pensó que lo lanzaba de lo más bajo a lo más alto. Sin darse cuenta que lo estaba lanzando de lo más bajo a lo muchísimo más bajo. “La gloria está en el anonimato” decía Borges, “el mejor nunca gana, porque el mejor no compite” decía un proverbio chino, “si quieren buscar a Dios miren al suelo, siempre está abajo” decía Facundo. Creo que Mike, de carácter tranquilo y cariñoso hubiese sido muy feliz con una vida “mediocre”, sencilla, tranquila, anónima y humilde, con el boxeo como hobby para disfrutar (y no como medio para llegar al más allá). Y no solo Mike, sino una larga lista de boxeadores que acabaron arruinados, en las drogas, en la cárcel o suicidándose; Pernell Whitaker, Edwin Valero, Perico Fernández, Poli Díaz, Urtain… como si el mundo del boxeo tuviese el record de vidas rotas.

Cuando me han hecho alguna entrevista sobre el proyecto de boxeo con los chic@s, me suelen preguntar de manera obsesiva sobre la competitividad, “si los chicos compiten, si yo compito, si han ganado medallas…” como si evaluasen el éxito o fracaso del proyecto en función de las medallas, trofeos y campeonatos que hubiesen ganado los chic@s. Y les suelo contestar que no, que el boxeo en verdad me importa un pito (aunque me apasione) que solo es la excusa para conocernos, para crear un espacio de encuentro, para hacer un poco de deporte, que hagan amig@s, para conocer y tratar problemas más serios que tienen los muchach@s… En el fondo me da igual si salta bien o mal a la comba, si dan los pasos correctos o si pegan duro o flojo, para mí es muchísimo más importante que ell@s estén cómodos, a gusto y tengan un espacio donde no se les juzgue y puedan ser ell@s mism@s.