El Jardinero

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“Si quieres ser feliz un día emborráchate,
Si quieres ser feliz un año cásate,
pero si quieres ser feliz toda la vida hazte jardinero”

Proverbio chino

¿Qué significa hacerte jardinero?

Significa hacerte un armonizador, tomar La Obra, la de la Naturaleza, (o la de Dios para los creyentes), y armonizarla, modificarla sutilmente. Armonizar lo que ya está creado.

El jardinero toma La Obra natural de las plantas y las recoloca sutilmente, las armoniza.

El psicólogo toma la increíble Obra del cerebro humano, y lo equilibra, lo serena, lo armoniza.

El médico toma La Obra del cuerpo humano y lo cura… lo armoniza, pues la salud no es otra cosa que la armonía del cuerpo humano.

Así, “el jardinero” solo hace modificaciones sutiles, porque es consciente que la Gran Maravilla de La Obra ya está creada.

Solo cuando el jardinero se cree dueño y creador de La Obra comienza a modificarla exageradamente, y paradójicamente… a destruirla.

El sabio y el emperador

confucio

 

“Le pregunté por Jesús al lindo viejo,

y allí mismo me lo presentó,

cuando me alcanzó un espejo”

 

 El emperador hizo llamar al jefe de la guardia imperial;

– Quiero que me traigáis al hombre más sabio del imperio ante mí.

Los soldados entraron en casa del viejo anciano, le arrestaron y se lo llevaron por la fuerza ante el emperador. Y ante él le pusieron de rodillas.

– Dicen que eres el hombre más sabio del imperio. Pero no creo que seas más sabios que mis científicos, que dicen que en el cielo solo hay nubes y aire, y debajo de la tierra no hay ningún infierno, solo tierra y barro. Si eres más sabio que mis científicos dime dónde está el cielo y dónde el infierno

– Yo no le diré nada, pues es usted un hombre malvado, tiránico y soberbio

-¡¡Cómo!! ¡¡Cortarle la cabeza a este viejo!! ¡¡Quemar su casa!! ¡¡Violar y matar a sus nietas!!

– ¿Ha visto? He aquí el infierno

El emperador se quedó perplejo. Pensativo… hasta que entendió. Se dio cuenta de su crueldad y de la lección del anciano.

– Lo siento… me ha dado usted una gran lección. Perdóneme, he sido… soberbio, arrogante… lleven a este hombre a casa, trátenle bien… que no le falte de nada a su familia. Perdóneme…

– ¿Ha visto? He aquí el cielo