Mi propuesta

mi propuesta

“Me desmayé de hambre (de la mala alimentación) durante la posguerra, y fue una grandísima experiencia, ¡¡ay amigo!! hay conocimientos que son imposibles de aprender desde lo académico, desde lo teórico”.

Así lo contaba José Luis Sampedro, el economista, escritor, filósofo, novelista, catedrático, académico…

El grado universitario de “educación social” es el intento de analizar “el hambre” desde lo académico, desde lo teórico.

A veces, no nos damos cuenta hasta que punto la percepción de la realidad está distorsionada cuando solo la vemos desde un punto de vista. El estudiante de educación social al terminar la carrera solo ha visto la realidad desde un solo punto de vista; el del profesional, pero nunca desde la del llamado “usuario”.

Por ello mi propuesta para este grado universitario, es cambiar las prácticas de 6 meses como profesional en una ONG, por las de 6 meses como usuario de una ONG. Con varios campos para elegir;

  • Introducir al estudiante en prácticas en la cárcel, no como educador sino como preso, viviendo en su celda, en el patio, con su retrete al aire libre…
  • Echarle a la calle, sin dinero, sin casa, sin ropa… y que viva como un vagabundo.
  • Meterle a vivir y convivir en un poblao de chabolas sin agua, sin luz, sin alcantarillas…
  • Pintarle de negro y mandarle al monte gurugú (al otro lado de la valla de melilla)
  • Vestirle de pandillero y mandarle a los calabozos de las comisarías
  • Meterle en un CIES (Centro de internamiento para Extranjeros)
  • Los que puedan pasar físicamente por menores de edad, mandarles a un centro de menores, atarles a las camas, medicarles…
  • Aislarles e incomunicarles en el módulo FIES
  • Ponerle de chatarrero con “4 hijos” que mantener, sin carnet de conducir ni papeles de la furgoneta
  • Mandarle a Andalucía a trabajar de sol a sol en un invernadero sin contrato, sin papeles…
  • Desahuciarle a palos de su casa delante de sus hijos, abuela…
  • Saltar la vaya de Melilla
  • Pasar el estrecho en patera, y si sabe nadar, esposarle las dos manos para que sea más real

Creo que no somos conscientes de cómo cambia la visión del mundo cuando se hace desde “el otro lado”.

Mi parte

mi parte

En el gimnasio me encontré con un antiguo amigo. Y me dijo;

– ¿Qué tal Julio? ¿Sigues intentando cambiar el mundo?

A lo que yo respondí;

– No, porque el mundo ya es perfecto, en todo caso la sociedad. Pero yo solo hago mi parte.

Yo, igual que el colibrí, solo hago “mi parte”:

El bosque estaba en llamas. Y mientras todos los animales huían y se echaban las culpas los unos a los otros, un pequeño colibrí recogió agua con el pico y se fue hacia las llamas para verter su agua en el fuego. Todos pensaron que estaba loco.

Y el león le preguntó;

– ¿Es que crees acaso que con un pico tan pequeño vas a pagar el incendio?

A lo que respondió el colibrí;

– Yo ya he hecho mi parte.