La psicopatía y la magia

** CORRECTS ENGLISH TRANSLATION OF THE TV SERIES TITLE ** FILE - In this 1983 file photo, Medellin drug cartel boss Pablo Escobar watches a soccer game in Medellin, Colombia. The Colombian television station Caracol is making a series about the life of Escobar, titled "Escobar, el patrón del mal," or, "Escobar, the boss of bad." The series is based on the book "The Parable of Pablo," written 11 years ago by journalist Alonso Salazar, who was mayor of Medellin between 2008 and 2011. Caracol estimates the series will air before the end of May 2012. (AP Photo, File)

En la antigüedad cuando no se entendía el por qué de un fenómeno natural, se recurría a Dios y a la magia para explicarlo.

Para definir a nuestros antepasados es mucho más cómodo explicarlo desde “Adán y Eva” que desde la teoría de la evolución de Darwin. Esta última requiere un esfuerzo de comprensión y análisis más profundo.

En psicología nos ocurre lo mismo para explicar acontecimientos violentos. Es mucho más fácil calificar a una persona como psicópata que entender el por qué de su comportamiento. Esto requiere un esfuerzo de comprensión y análisis mucho mayor.

En una revista de psicología, Pablo Escobar, el que fuera jefe del cartel de Medellín, el mayor narcotraficante de la Historia, fue calificado como uno de los mayores psicópatas de la humanidad.

Hacer un análisis de la situación histórica, económica, política y social de Colombia y América requiere un esfuerzo mayor que el hecho de declarar a Pablo Escobar como psicópata.

“Se le ha metido el diablo” es un pensamiento mágico-religioso

“Es un psicópata” es un pensamiento mágico-psicológico.

Así la falta de análisis, de profundidad y de comprensión del problema, hace que no se puedan poner soluciones racionales a ese problema. Por lo que el problema se enquista. 22 años después de la muerte de Pablo Escobar la violencia por el narcotráfico en América ha aumentado exponencialmente. Porque el problema tiene más que ver con la economía, la historia, las estructuras sociales, las decisiones políticas… que con la psicopatía.

Los Pasillos

el pasillo

Jersi está en un centro de reforma para menores. Está muy vigilado. No podemos verle, ni visitarle, ni llamarle… el centro es de máxima seguridad.

Pero su amigo Edwin, espabilao como la madre que lo parió, me da una idea para poder verle;

– Julio, antes del juicio yo tengo que declarar delante del juez. Seguramente el día de la declaración nos crucemos en los pasillos de los juzgados de menores con Jersi, y allí le podemos saludar.

Y así lo hacemos. Edwin declara. Yo le espero en la sala de los juzgados. Al salir me dice;

– Seguramente lo tienen en los calabozos de abajo. Lo tienen que traer hoy, si nos quedamos por los pasillos disimulando nos lo tenemos que cruzar.

Y dejándome llevar por la astucia e inteligencia de Edwin, esperamos, como dice, en los pasillos. Cuando aparece un fiscal, abogado, juez… hacemos como que miramos el tablón de anuncios.

De repente se abre el ascensor ¡¡Es Jersi!! Va acompañado de dos tipos enormes, una mujer y un hombre.

Me acerco;

– Jersi…

Pero Jersi está asustado, bloqueado.

– Soy yo, Julio ¿Qué tal estás?

Los dos polis, o educadores (ya no se diferenciarlos) ante mi lenguaje familiar, cercano, de cariño, de aprecio… se quedan completamente asombrados, desconcertados, confusos… no saben si permitirme hablar con él o llevárselo, no hay norma, ley, reglamento que hable de un “¿Qué tal estás?” en los pasillos. Y ellos sin ley ni norma son personas completamente perdidas.

– ¿Estás bien? ¿Te tratan bien?

Sus ojos se humedecen. Y los policías, o educadores (ya no se diferenciarlos), se quedan paralizados, como si dentro de ellos tuviese lugar un conflicto entre lo humano y lo profesional, lo lejano y lo cercano, lo personal y lo institucional, la ley y la conciencia. Como si por un instante de milésimas de segundo la lucidez les hubiese mostrado que no llevan esposado a un psicópata peligroso, sino a un niño muerto de miedo, apunto de llorar.