Robotizando

Robotizando

– Vamos Mary corre

La Mary deprisa mete su ropa en la maleta, coge lo imprescindible. Yo miro por si viene alguien.

A los minutos llega alguien.

– Hola buenas tardes, soy el procurador de los juzgados, le traigo a nombre de Miguel Sánchez una notificación de desahucio.

– Un momento por favor – Le digo

Hablo con la Mary;

– ¿El alquiler de la casa a nombre de quién estaba?

– Estaba a su nombre

– Vale, ¿me dejas hablar con él?

– Si si, habla tu con él. Yo sigo recogiendo la ropa pero yo no firmo nada.

La Mary sigue haciendo la maleta.

– Mire, soy educador social, esta chica ayer sufrió una agresión muy fuerte por parte de su pareja, Miguel. El hombre está detenido y estamos recogiendo la ropa de ella y de la niña para llevársela a la nueva casa donde va a vivir. No es el mejor momento para firmar nada.

– Ya, pero si ustedes están en el domicilio me tienen que firmar como que le entrego la notificación. Es una notificación de desahucio, es importante.

– Mire, el alquiler está a nombre de su pareja, del agresor, y el está detenido.

– Ya pero a mi eso me da igual, ustedes tienen que firmar.

La Mary sale; – vámonos Julio, ya lo tengo todo

– No no, ustedes no se van, tienen que firmar o llamo a la policía ahora mismo.

– Mire… si ahora mismo aparece un familiar de el agresor nos va a dar de ostias a mi, a ella y a ti, a si que déjenos que nos vamos

– no no no ustedes tienen que firmar

– ¿Pero no ve la sangre? ¿No ve los cristales rotos? ¿No ve la situación? ¿No ve que esta chica no está para firmar nada? ¿No ve que estamos huyendo? ¿No entiende la situación?

– No no no, ahora mismo llamo al juez y a la policía

– Mire, usted haga lo que tenga que hacer como procurador, y yo haré lo que tenga que hacer como educador. Nos vamos

Aquella situación con la Mary y el procurador me hizo reflexionar, y llegué a la conclusión que si hubiésemos dicho a aquel hombre;

– Mire, la casa está ardiendo, hay un niño adentro quemándose.

El procurador hubiese respondido;

– No no, usted primero firma y luego ya rescata al niño

Cuando ponemos los objetivos profesionales (firmar la carta) por encima de lo Humano, llegamos a situaciones tan absurdas como esta.

Cuidado con el “distanciamiento psicológico óptimo”, cuidado con la “profesionalización”, cuidado con llamar “usuarios” a las personas o “menores” a l@s niñ@s… que nos están (o nos estamos) robotizando sin que nos demos cuenta.