Maltrato profesional

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“A saber que te traes tú con esos menores”

“Cuéntanos cuáles son tus verdaderos intereses”

“Empiezo a sospechar que hay algo más”

Cuando un educador de un centro de menores me hace estos comentarios no es inocente, hay una intención de intimidación; “cuidado con subirte a los niños de la calle a tu casa, a ver si a demás de secuestro de un menor te vamos a meter… ¿pedofilia?”

Pero si se atreven a hacerme comentarios así a mi ¿Qué no harán y dirán a los niños?

Los niños te lo dicen; “cuando me pega el vigilante yo me hago un ovillo y aguanto. Pero cuando el psicólogo me empieza a rallar la cabeza me pongo como una furia”

El maltrato psicológico es mucho peor que el físico. Los niños han normalizado la violencia y aguantan los golpes (son tipos duros). Pero los comentarios del psicólogo, del educador… son demoledores, perversos:

“Tu madre es una prostituta, estamos en terapia; reconócelo delante de tus compañeros, tienes que abrirte”

“Tú estás aquí porque tu familia no quiere saber nada de ti”

“Ese que viene a verte no estoy muy segura de que sea tu padre. Ya conocemos todos a tu madre…”

“Esa vecina de tu barrio que viene a verte… ¿No es un poco mayor para ti?”

Al fin y al cabo un vigilante de seguridad es simplemente una persona embrutecida que solo da palos. Un educador, un psicólogo, un profesional de “lo social”… puede ser mucho más perverso, muchísimo más dañino… tiene acceso a la vida intima, a los problemas familiares… y sus comentarios no dejan moratones, no dejan chichones, no dejan huella… es un maltrato… Profesional.

La colaboración de Ahora Madrid

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Anar tiene 10 años, ha llovido toda la noche y todo el día, está empapado, pero está tan colocado de disolvente que ni siquiera se da cuenta que está mojado. El disolvente les quita el frío, la sensación de humedad…
Entendiendo que la intoxicación que tiene Anar, igual que los otros niños de la calle, es un problema de salud y esperando la prometida colaboración del Ayuntamiento de Ahora Madrid llamamos al Samur médico.
Como respuesta el Ayuntamiento manda una ambulancia con un ejercito de policías municipales que porra en mano comienzan a correr a la caza de los niños de la calle.
El pequeñín asustado de ver correr detrás de él a la policía municipal corre y corre…
Cogen a otros dos niños, completamente empapados y colocados de disolvente.
La policía los detiene y no los lleva a un hospital. Se los lleva a la comisaría, a poner huellas, a ser identificados… mojados, empapados, colocados, idos, intoxicados.. .

Ahora ya sabemos que cuando un niño se esté muriendo en el parque no podremos llamar a una ambulancia del ayuntamiento para que le socorra un médico, porque nos mandarán a la policía para detenerlo, identificarlo, poner huellas…

¿El frío o el centro?

_sgg0392Los niños del parque ayer nos piden entrar en el centro de “Isabel Clara Eugenia”, alguno ya había estado allí. Les aviso que es duro, que te encierran y que los vigilantes a veces pegan…
Los niños se quedan pensando: “¿¿frío, hambre, suciedad… o centro, malos tratos, aislamiento…??”
Y a mi también me surge el dilema moral:
“¿¿Dejarles en la calle con el frío que hace, sabiendo que va a llover… o entregarles a un centro donde puede que les peguen…?? “

¿El hambre o los golpes? ¿El frío o el aislamiento?

5 niños de entre 10 a 14 años, algunos colocados por el disolvente, nos acompañan al centro. El vigilante nos hace pasar.
Baja el coordinador no muy contento “por el marrón” (el marrón son los niños). Les mira sin saludarles, sin presentarse, sin un “hola ¿qué tal? “…
– Ninguno de estos es de aquí… venga fuera, os tenéis que ir
– Pero ¿no podéis avisar a alguien para que no duerman en la calle…?
– Que yo no tengo que avisar a nadie, si quieren ir a un centro que se entreguen a la policía…
“Que se entreguen a la policía” como si fuesen delincuentes. Si así les recibe un “educador” ¿cómo les recibirá un policía?

El vigilante y los educadores están de guardia, no tienen nada que hacer… No se molestan en hablar con los críos, llamar al 112, hacerles esperar, convencerles para que no duerman en la calle…
Son “educadores” pero en realidad les dan asco los niños, se nota el rechazo en todas sus expresiones…

En la puerta del centro un vecino nos increpa… se les queda mirando con odio, con asco… ellos se cabrean, se ponen nerviosos… les separamos. Le pido al vecino que por favor siga caminando…

Llamo al 112. Se presentan dos coches patrullas de la policía municipal.
– ¡¡Qué!! ¿¿Otra vez aquí?? ¿¿Qué coño queréis ahora??

Ante el trato y los gritos de la policía los niños se ponen nerviosos, se agobian y empiezan a cambiar de opinión -“yo no quiero centro, no quiero comisaría, policía la ruina, no quiero”-

Uno de los policías se acerca a mi
– Nos tienen hartos, si es que esto es un marrón ¿dónde les llevamos? Yo no quiero hacer de taxista ahora.

Respiro hondo, cansado, agotado… Miro al cielo, hay muchas nubes… “esta noche va a llover” pienso.

¿La lluvia o el aislamiento? ¿El frío o los palos? ¿El hambre o los insultos? ¿La calle o el desprecio, el rechazo…? ¿El pegamento o la realidad?

Sistema de Desprotección Organizado

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Si te encuentras un niño de 11 años en la calle, de noche, sabiendo que va a dormir entre cartones, colocado de disolvente, con las manos rojas de frío, en una noche con temperatura bajo cero…
Tienes dos alternativas:

-llamar al 112 y decir que tienes delante tuya a un niño en desamparo
-llevártelo a tu casa

Vayamos por partes:

Opción 1: llamo al 112, no mandan al samur social (es solo para adultos), mandan a la policía nacional, se lo llevan en un coche patrulla a la grume (comisaría de menores) pone huellas (como un delincuente) para entrar en el registro de MENAS (menor extranjero no acompañado) pues prevalece su condición de extranjero antes que la de menor. Llaman a su tutor (Comunidad de Madrid), se presenta una educadora en comisaría. Saca al niño a la calle y le dice:
– ¿tú quieres ir al centro?
– No no que me va a pegar Juaquín el de seguridad y me vais a encerrar
– pues anda vete a la puta calle por ahí.

O directamente la poli le lleva al centro donde Juaquín (efectivamente) le pegará y le encerrará con llave

Opción 2: me lo llevo a casa. El turor legal (Comunidad de Madrid) te denuncia por secuestrar a un niño que es suyo y no habérselo entregado.

Es un Sistema de Desprotección Organizado, muy muy bien diseñado, y que no deja ningún resquicio jurídico por donde desmontarlo.