Padres, madres… parar

envenenar

Veo a Laura, triste, delante de una hoja en blanco.

  • ¿Qué deberes tienes que hacer?– le pregunto

Laura se queda pensativa.

  • Una redacción sobre la inmigración, pero la profe… ¿qué quiere que la cuente? No sé que ponerla, ¿Qué la digo? ¿Qué la inmigración es una mierda? ¿Qué vienen a quitarnos el trabajo?

Enfrente suya está su amiga Maira, de Bolivia, de 14 años igual que ella. Levanta la cabeza y se crea un silencio incómodo.

Yo me siento al lado de Laura.

  • Si la cuento eso me va a suspender, pero yo es que de la inmigración solo se eso. Es lo que me dice mi madre y mi hermano. Pero me va a suspender…
  • Bueno… eso es lo que dice tu madre y tu hermano, pero… ¿Tú qué piensas?
  • Yo… no se… es que luego son mis amigas en clase. La Yoli me ayuda siempre y ella es… no se no se… en mi casa les odian pero luego son mis amigas… no se…

Laura empieza a llorar

  • Mi madre dice que ganan aquí mucho dinero y que luego se compran mansiones en sus países

Yo miro a Maira, y la pregunto;

  • ¿Vosotros os habéis comprado una mansión en Bolivia?
  • Pero si no nos llega ni para comer. No hemos vuelto allí desde que vinimos cuando yo tenía 5 años.

Laura continua;

  • Es todo el rato Julio todo el rato “que si los inmigrantes esto, que si los inmigrantes lo otro, que no tenemos trabajo por su culpa”, mi madre no encuentra trabajo y dice que es culpa de ellos, que si no tenemos dinero es por culpa de ellos… ¡¡todo lo que pasa en mi casa es culpa de ellos!!” Yo no puedo más – Laura rompe otra vez a llorar – pero luego son mis amigas en clase… y me ayudan… yo ya no puedo más, no puedo odiar si no me sale ¡¡no me sale joder!! Todo el día con la misma mierda; “todas las desgracias que nos suceden son por lo inmigrantes…” y así todo el día. Y si me ven con una amiga negra me dicen que me aleje ¡¡¡Pero si es Yoli, es mi amiga!!!
  • Laura Laura, tranquila…

A Laura le da una crisis tremenda, como una explosión. Tardo un tiempo hasta que la tranquilizo.

A veces, los padres y madres, con ese discurso de odio, no son conscientes de hasta qué punto destrozan a sus hijos, sus relaciones con otros niños,  y al ambiente escolar.

Ahora con los atentados de Barcelona, hemos vuelto a encontrarnos con estas situaciones.

Por favor padres y madres, parar.

 

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