Obligatoriedad de la Educación

obligatoriedad

La madre me pregunta;
“¿Tenéis alguna actividad por la mañana? Le han expulsado del Instituto, y porque no esté todo el día en la calle”

El chico tiene 13 años.
Debo explicar a la madre que la educación es obligatoria en las dos direcciones;
– La madre está obligado a escolarizar a su hijo, el niño está obligado a ir y;
– El centro educativo está obligado a aceptarle o darle una alternativa

La obligatoriedad no puede ser aplicada en una sola dirección. Nos encontramos con niños y niñas que se pasan todo el día en la calle porque sus institutos no se hacen cargos, se deshacen del “problema” expulsándolo.

Si la madre no escolariza al niño o el niño es absentista te pueden multar, penar, quitar al niño… (En Gran Canaria les cayeron dos años de cárcel a unos padres por no escolarizar a sus hijos)
Y si el Instituto le deja en la calle, no pasa absolutamente nada.

La obligatoriedad se está aplicando en una sola dirección. Con medidas desproporcionadas para unos e impunidad total para otros.

 

La Red

la red

Hace años las madres decían;
“Tengo miedo de pedir ayuda a los Servicios Sociales por si me quitan al niño”

Hoy es peor, porque dicen;
“Tengo miedo de llevar a mi hijo a un colegio público por si me lo quitan”.

El hombre del saco ronda nuestros barrios. El Gran Hermano nos vigila.
Hasta yo como educador social tengo miedo de coordinarme con los colegios o institutos públicos. El otro día me iba a reunir con el cole y una madre me decía aterrada;
– Por favor Julio, no les cuentes mi situación

Para que te quiten al niño (retirada de tutela) alguien tiene que apretar el “botón de alerta”, pero… ¿Quién aprieta este botón?

Los centros de menores (el negocio, que también pueden ser familias adoptivas o de acogida) tiene unos tentáculos que son las Instituciones públicas (Servicios Sociales, guarderías, colegios, Institutos públicos, hospitales públicos, acudir a pedir ayudas al Estado…) donde se activa el protocolo (se aprieta el botón).
Por ello los niños de familias pobres, tienen más probabilidades de “caer en esta red”. Un niño de familia rica se mueve en otros ámbitos inmunes y cerrados a dicha red.
Aunque es cierto que están yendo también a por las familias medias y alguna alta. Siempre tiene más probabilidades de caer en la red los niños de familias pobres y que hacen uso de lo público.

Así como decía Eduardo Galeano “la Justicia es como una serpiente, solo muerde a los descalzos”.
O como decía Enrique Martínez Reguera; “los niños pobres son públicos, y los niños ricos privados”.

La Inclusión

la inclusión

Tengo la clase de boxeo llena, casi todo de críos, y estoy yo solo como monitor. Algunos están fumados, otros están alterados, hay varios nuevos…

Pero de todos los factores que me impiden dar una clase de boxeo en condiciones tres son básicos y decisivos;

  • Uno de los chicos da muchísima guerra, me revoluciona la clase.
  • Tres de los veteranos jovencitos que no entrenan hoy se han sentado en la entrada y están de cachondeo y me están alterando la clase
  • Soy un monitor para un montón de críos.

Tomo dos decisiones:

  1. Al chaval que más guerra da le pongo de modelo; al explicar el ejercicio de boxeo (golpes y esquivas) necesito un ayudante y siempre saco un “modelo”; el que más sabe. El chaval, al ver que le saco a él se queda sorprendidísimo, porque le estoy diciendo; “eres tan bueno que te saco como ejemplo”. La clase entera se queda en silencio, sorprendida por mi decisión. Y el chaval pasa de estar liándola a ponerse completamente serio y responsable.
  2. Los tres veteranos jóvenes que me la están liando, les pido por favor que tengo la clase llena, que ellos saben mucho y que por favor me ayuden, que sean monitores conmigo. Inmediatamente el cachondeo termina, y se ponen completamente serios ¡¡son ya monitores de boxeo!! Y comienzan a ayudarme. Así mato dos pájaros de un tiro; por un lado los que la liaban ya no la lían y por otro pasamos de ser un monitor a de repente cuatro.

Así, en un momento neutralizo los focos de inestabilidad de la clase. Pero haciendo exactamente lo contrario a la “Expulsión”;

  • La “Inclusión”.

La foto

la foto

(Foto de Antonio Ruiz)

Con la intención de denunciar públicamente la situación de miseria en la que viven los niños de la calle, el fotoperiodista Antonio Ruiz saca su cámara y hace una foto a uno de los chiquillos en frente del centro de menores.

El educador del centro lo ve y se acerca al periodista con el grito en el cielo; “¡¡Es un menor!! No se le puede fotografiar”.

El niño puede estar durmiendo en la calle, no pasa nada, nadie se preocupa.

El niño puede estar inhalando pegamento en frente del centro de menores, no pasa nada.

Al niño le pueden haber dislocado el hombro los de seguridad, no pasa nada, nadie le lleva al hospital.

El niño puede estar indocumentado, no pasa nada, nadie le tramita los papeles.

El niño puede estar sin escolarizar, no pasa nada, nadie le matricula en ningún cole.

El niño puede desaparecer un buen día, no pasa nada, nadie le buscará. Y a los 6 meses el Estado le dará de baja en su tutela, como si nunca hubiese existido.

Y de repente le haces una foto y “¡¡es un menor hay que protegerle!! ¡¡Eso es ilegal!! ¡¡Este niño está bajo la tutela del Estado!! ¡¡Es una vulneración de sus derechos!!”.

¿Por qué tanto nerviosismo por una foto? Tal vez porque se pueda hacer público lo que el maltratador quiere que siga siendo privado, íntimo, secreto.

 

La Isla

la isla

Al acabar la clase de boxeo, veo que Lidia ha venido a vernos. Se acerca a hablar conmigo. Yo la veo más delgada y me sorprende.

– ¡Pero qué delgada estás!
– Si, ya… tenemos que hablar

Ya me había llamado antes por teléfono y me lo había dicho;
– Julio, quiero hablar contigo, ya no puedo seguir en boxeo.

Me da pena, porque es la mejor boxeadora que tenemos. Salimos los dos afuera, a la entrada de la asociación. Y me cuenta;
– Me han cogido en una agencia de modelos. Y me han dicho que no puedo seguir boxeando, porque no puedo tener musculo, dicen que mis hombros son demasiado grandes por la musculatura, y tengo que ser más fina.

Mi sorpresa y desconcierto es enorme. La chica continúa diciéndome;
– Me han dicho que no importa si yo me gusto a mí misma, lo que tengo que gustar es a los demás. Que para eso estoy.

Me quedo completamente perplejo y horrorizado de que un adulto le haya dicho esto a una niña de 15 años ¡¡en plena adolescencia!! Sabiendo el problema que hay en la infancia con la anorexia y la bulimia. Y ella continua;
– Me van a poner una dieta, tengo que adelgazar más. Son muy serios

“¡¡¡Noooo!!!” pienso yo, “son completamente irresponsables, solo un loco diría semejante barbaridad a una niña de 15 años, en pleno desarrollo, en pleno crecimiento tanto físico como emocional”.

Después de una larga conversación, donde intento trabajar con ella el clásico de “qué es importante, y qué no lo es en la vida” y de explicarle lo que es y el peligro que conlleva la anorexia y la bulimia, solo me queda decirla como diría a cualquier chavalín que se meten en las pandillas, las bandas, el trapicheo, o en entornos turbios y oscuros;
– Ten cuidado donde te metes, piénsatelo bien… aquí siempre tendrás las puertas abiertas.

Para la agencia Lidia no es una persona, una niña, una adolescente… es una cosa, un producto… “no importa si te gustas a ti misma, tú estás para gustar a los demás”, todavía no soy capaz de entender cómo un adulto puede decir esto a una niña de 15 años.

El mundo de los adultos me da miedo, terror, es un lugar nocivo, hostil, enfermo…
Cuando estamos en clases de boxeo en la asociación me acurdo siempre de aquello que nos decía nuestro monitor “El Zurdo”; “esto es una isla”;
Una isla, un respiro, un paréntesis, un refugio… para que los chavales y chavalas puedan desconectar y descontaminarse por un momento del mundo enfermo de los adultos.

Los niños-planta

cambiar de tiesto

Toda la comunidad educativa (incapaz de solucionar el problema) coincide que si existe bulling a quien se saca del centro es al agresor y no al agredido.
Todo el mundo entiende que si una mujer sufre violencia de genero quien se debe ir del domicilio y alejarse (orden de alejamiento) es el agresor y no la víctima.
Entonces… ¿Por qué cuando hablamos de niños en riesgo y familia la cosa cambia radicalmente?
Es el niño a quien se saca urgentemente de su entorno; familia cercana, familia extensa, cambio de cole, instituto, barrio, amigos, vecinos…
Sin contemplar otras alternativas, en esta idea de que el niño es como una planta que se cambia de tiesto y ya está, y no pasa nada.
Sin embargo el niño cuando sufre este cambio sin su consentimiento y por la fuerza, por personas extrañas que se presentan de repente en su vida, suele vivirlo como un secuestro, como una agresión, un abuso… Y que tiene unas consecuencias psicológicas.
¿Por qué dichas consecuencias nadie las contempla como maltrato?

La bipolaridad de la Institución

bipolariad

Cuando digo “los niños están en la calle”, la respuesta de la Institución y los educadores de los centros es; “no les podemos atar”.

Cuando digo; “los niños están siendo sometidos a aislamiento, atados a las camas o medicados a la fuerza”, su respuesta es; “hay que ponerles límites”.

La Institución es una organización social con un trastorno de bipolaridad; o todo o nada, o un extremo o el otro.
La Institución es un “padre” o un tutor completamente desequilibrado, y por lo tanto muy peligroso cuando se le deja a su cargo algo tan frágil como la infancia.