Buscar la vida

buscar la vida

Foto: Pablo Tosco.

Tiene una brecha enorme en la frente. La sangre seca se le junta con la costra. Los puntos negros entran y salen en su piel. Fue un accidente laboral, está de baja. Hace tiempo tuvo otro, soldando se quemó los ojos, no podía ver.

“Buscar la vida buscar la vida” cantaba un niño de la calle en Melilla “buscar la vida buscar la vida”. Como una banda sonora en la vida de estos chavales “buscar la vida buscar la vida”. Ya es mayor, pero la banda sonora sigue igual “buscar la vida buscar la vida”; jornadas laborales interminables, pago en negro, sin contrato, empresas que no pagan, ETTs (Empresa de Trabajo Temporal), hoy aquí mañana allá “buscar la vida buscar la vida”.

Hoy está agobiado y me pide ayuda;

  • La ETT me dice que tengo que hacer un curso por Internet pero yo no sé cómo hacer eso. Si no lo hago me dicen que no me llaman más para trabajar.

Nos metemos en Internet, le ayudo con el perfil; usuario, password, crear un email… hasta que conseguimos acceder al curso virtual de la ETT.

Es un curso sobre “La Actitud en el Trabajo”. Tiene un video-presentación.

Le damos a “play” y la voz sensual y feliz de una chica nos habla, nos hipnotiza, como la música del flautista Hamelin. Salen personas felices, alegres, bien vestidas, lugares limpios, con mucha luz, y esa voz;

  • Hay que ser positivos en el puesto de trabajo, todo es cuestión de actitud. Mantengamos una actitud positiva, no hay que ser negativos ante los problemas. No hay que quejarse. Actitud positiva…

Giro la cabeza, y mientras de fondo suena la flauta de Hamelin, miro su herida en la frente, todavía reciente, todavía casi abierta, los puntos negros, la sangre que se ha hecho costra, y esa voz de fondo; “actitud positiva, sonríe, se alegre…” que se me mezcla con la voz de aquel niño de la calle “buscar la vida buscar la vida”.

la externalización en educación

el profesor dice

El profesor dice;

  • Si no hay diagnóstico psiquiátrico no aplico otro método educativo.

Esto es la “psiquiatrización de la educación”.

  • Le hemos encontrado porros. Llama a la policía

Esto es la “penalización de la educación”.

  • Le ha pegado al otro chico. Ir a poner la denuncia a los juzgados.

Esto es la “judialización de la educación”.

  • Viene sucio a clase. Llama a los Servicios Sociales.

Esto el “intervencionismo social de la educación”.

  • Que para qué estudias ¿preguntas? Para que mañana tengas un buen trabajo.

Esto la “mercantilización de la educación”.

El Sistema educativo deriva todos los problemas educativos reales, los saca de la “educación”, se deshace de ellos, los manda: a psiquiatría, a Planificación familiar, a comisaría, a los juzgados, a Servicios Sociales…

Solo asume uno; el mercado de trabajo. Todo lo demás, le sobra, le molesta, lo expulsa, lo deriva, lo elimina, lo excluye.

Molinos de viento

molinos-de-viento

En casa cortaron el agua y la luz. Estaban en un proceso de desahucio. Las dos niñas vivían la incertidumbre de no saber que iba a pasar con ellas y su madre ¿la calle? ¿Un centro de menores? ¿Las separarían?

Así llegaban completamente alteradas a clase.

Los profes lo tenían claro;

  • Hay que hacerles las pruebas del TDAH.

Miguel se enteró que su madre se estaba muriendo cuando ya estaba terminal. La nueva noticia le desestabilizó por completo. Y en clase se notó. Pero el psicólogo lo tuvo claro;

  • Miguel tiene TDAH.

El padre de Aitor llegaba borracho a casa por las noches, despertaba a la madre, la pegaba, gritaba… Al día siguiente tocaba cole. Y los profesores lo tenían claro;

  • Por favor, hagan a este niño las pruebas del TDAH.

Los chavalillos, las chavalillas, a través de liarla en clase, romper la dinámica, crear el conflicto, romper la norma… nos gritan desesperados; “Socorro”. Es su canal de comunicación.

El TDAH en particular, y la psquiatrización de la infancia en general, están rompiendo este canal de comunicación. El contexto social desaparece, el profesor no sale de los límites de su aula, convirtiéndola en su propio ghetto, en su propio zulo. Busca en los neurotransmisores, en las moléculas, en las neuronas, en los aminoácidos de los cerebros de sus alumnos lo que no encuentra a dos pasos más allá de la puerta del colegio.

El Sistema Educativo se ha amurallado y aislado de la realidad social. Como Don Quijote enclaustrado en su cuarto sin salir, volviéndose loco leyendo libros, pero en vez de ser libros de caballería son de psiquiatría.

Y ve así gigantes (TDAH) donde solo hay molinos de viento.

La pertenencia

la pertenencia

Al salir de clase de boxeo, los peques se plantan ante Aitor de 13 años, y le preguntan;

  • Chaval ¿Esos guantes son tuyos?

Aitor se les acerca y vacilándoles les dice bajito;

-No, los he robado de aquí, me los llevo pa mi casa.

Los peques (de entre 7 y 11 años) salen corriendo hacia mí;

  • ¡¡Julio!! ¡¡Julio!! ¡¡Julio!! ¡¡Te roban los guantes!! ¡¡Te roban los guantes!! ¡¡El chico de azul!! ¡¡El chico de azul!!

A mí me entra la risa;

  • Que noooo, que esos guantes son suyos, os está vacilando.

Siempre me he preguntado cómo es posible que en la estantería del local dejemos un montón de material de boxeo; cascos, guantes, vendas, combas… algunas cosas carillas, y no desaparezca nada (a excepción de casos súper puntuales, que suele tener más que ver con la confusión que con la apropiación).

Hemos tenido chavales en libertad vigilada, expulsados de los institutos o colegios por robar, chavales que sobreviven en la calle como pueden… y sin embargo de aquí no se llevan nada de material, lo devuelven. Hasta tal punto que el otro día le di unas vendas nuevas a un chaval y al irse las dejó en el local, no se las llevó, y eran para él.

¿Qué es lo que ocurre?

Pues que la chavalada no solo respeta aquello de lo que se sienten parte, sino que lo protegen, lo defienden, de ahí el;

  • Chaval ¿Esos guantes son tuyos?
  • ¡¡Julio!! ¡¡Julio!! ¡¡Julio!! ¡¡Te roban los guantes!! ¡¡Te roban los guantes!!

La fase de negación

culpabilizar

En un vídeo de una asociación de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), salen dibujos animados para explicar este trastorno y te dicen;

  • Manolito se distrae en clase (y salen todos en pupitres menos Manolito que está jugando).
  • Manolito no hace los deberes.
  • A Manolito le cuesta levantarse y recoger su cuarto.
  • Manolito…

Pero ojo!! Es que Manolito ¡¡Tiene 7 años!! 7 años ¿¿Un niño de 7 años haciendo deberes?? ¿Sentado en un pupitre sin hablar? ¿Levantándose a las 8 de la mañana; “rápido”, rápido”…? ¿Nos hemos vuelto locos?

Dentro de poco “jugar” será diagnosticado como un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Decía Enrique Martínez Reguera; “Una cosa es lo que ofrecemos a los niños y otra lo que los niños necesitan de nosotros”.

Una cosa es lo que la sociedad y el Sistema Educativo ofrecen, y otra lo que el niño, la niña necesitan.

Es tal este desajuste, es tal esta brecha, que antes que reconocerlo (lo que yo ofrezco no cubre las necesidades de la infancia y la adolescencia) somos capaces de diagnosticar con TDAH a todo hijo de vecino.

Nuestro Sistema, nuestro estilo de vida, nos está llevando a la locura, y antes que reconocer esto somos capaces de decir;

  • No no, que yo no estoy loco, que el loco es el niño.

Necesitamos que los niños, las niñas, se adapten a nuestra locura, a nuestro estilo de vida, a nuestro estrés, a nuestras hiper-exigencias (hay que saber idiomas, mates, lengua, karate, gimnasia rítmica, ganar muchas medallas, muchos diplomas…), de consumo (trabaja mucho mucho para consumir mucho mucho…)

Nos hemos vuelto locos, pero somos incapaces de reconocerlo. Por eso vemos en otros (los niños, las niñas) la locura que no vemos en nosotros mismos.

Somos trastornados en una fase de negación y culpabilización del otro (del niño, de la niña, de la infancia).

La Contradicción

la contradicción

El chico está diagnosticado con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Sin embargo en las clases de boxeo, cuando explico los ejercicios se queda hipnotizado, y al reproducir el ejercicio lo clava.

Pero hay más. Siempre viene a clase con un monopatín, y me enseña las virguerías que hace; saltos, piruetas… y a la pregunta de “¿Quién te ha enseñado esto?” la respuesta es “yo solo, mirando a otros”. Ha aprendido sin profesor, sin clases, de la simple observación, de la simple atención (de la que supuestamente el chico es deficitario).

Pero hay más. La madre asegura que si le das un lego, el chavalín se puede tirar horas y horas sin parar, construyendo cosas.

Sin embargo en el Instituto no es que no atienda, es que no lo soporta. Hasta el punto que acudir a él le genera ansiedad, le aburre, le desespera, le desestabiliza…

Fuera del Sistema Educativo el niño aprende, atiende, se concentra.

Dentro del Sistema Educativo no aprende, no atiende, no se concentra.

Imagínate que vas al psicólogo, y al llegar a terapia te entra ansiedad, depresión, angustia… y cuando sales de terapia estás feliz, sereno, tranquilo… sería una contradicción, una paradoja.

A ese punto es al que ha llegado el Sistema Educativo;

  • Te genero una enfermedad y luego te la diagnostico, te la curo.
  • Te obligo a venir y luego te expulso.

Los partes

descarga

Al terminar la clase de boxeo me acerco al chavalín. Tiene 13 años, diagnosticado con TDAH, medicado, casi todas las semanas llega con algún parte del instituto, expulsiones, follones, despacho del director…
Su madre está desesperada.

Al acercarme le digo;
– ¿Puedes venir un momento?
– Si.
Viene conmigo al final de la sala. Me siento en una silla y sobre una mesa saco una hoja con el formato de un “parte escolar de incidentes”.

– Pero profe ¿Qué pasa? ¿Qué es eso?
– Te voy a poner un parte.

El chico se queda a cuadros, pero al ver que me estoy riendo él también se ríe.
– Dime tu nombre completo.
– Jaime Fernández Gómez.

Empiezo a rellenar el parte, poniendo:
– Es puntual.
– Presta atención e interés en clase.
– Se concentra con facilidad.
– Es sociable, solidario y amable.
– Estamos encantados con él.

Al terminar se lo doy y le digo;
– Quiero que me lo firme tu madre y me lo traigas de vuelta.

El chico se queda suuuper sorprendido y se va contentísimo.

Si el Sistema Educativo les machaca con partes, partes y más partes diciendo lo maliiiiisimos y estorbos que son, nosotrxs desde “Hortaleza Boxing Crew” (más chulos que nadie) comenzamos a hacer lo contrario, emitir nuestros propios partes positivos para contrarrestar el machaque constante de los llamados centros “educativos” (que confunden “penalización” con “educación”)

Y para que las madres por fin reciban buenas noticias de unas hijas e hijos maravillosos.

El Estado te puede expropiar los hijos

Enrique

Enrique Martínez Reguera

          La privacidad familiar ocasiona el que a su sombra se puedan producir abusos. Constantemente nos llegan noticias de niños golpeados, abandonados, desatendidos por sus familias. Lo ideal sería que parientes, amigos o vecinos ayudaran a resolver el problema, pero eso no suele ocurrir por desconocimiento o indiferencia, porque hace tiempo que la política acabó con lo que había de tejido social. Será inevitable pues, que en tales casos intervenga el Estado.

          Pero una intervención buena en su intención se puede volver perversa por el procedimiento empleado. La Ley de Protección Jurídica del Menor es el procedimiento empleado. Regula que la Administración pueda invadir la privacidad familiar so pretexto del “interés superior del menor”, propiciando unos procedimientos infinitamente peores que los males que trata de corregir. En realidad es una Ley de Des-protección Jurídica de la familia, un torpedo en la línea de flotación de la dignidad y privacidad familiar.

          Como resultado se oye decir con frecuencia que “las Comunidades Autónomas roban niños”. Eso no es cierto sino peor, porque lo hacen a cobijo de la mencionada Ley. Los “arrebatan”, los “expropian” como quien embarga un cachivache. Os imagináis el cataclismo interior de un niño de tres o cinco años, a quien sus papás dejaron muy de mañana en la guardería, y de repente aparecen dos sujetos desconocidos que se llevan a la criatura, sin explicación o contándole que los papás enfermaron o que son peligrosos o cualquier otra milonga. Tratad de imaginar las vivencias del pequeño y tratad de imaginar que le ocurriese a vuestro hijo. Si el chaval oyó alguna vez la palabra “secuestro” ¿podrá dudar de lo que le está ocurriendo?

          “Pero” eso ocurre bajo la supervisión de jueces y fiscales: apariencia garantista mendaz por inconsistente y fácil de burlar, porque la ejercen sobre una labor que la mencionada Ley encomienda a las Comunidades Autónomas y éstas a su vez la encomiendan a supuestos técnicos, ONGs, Fundaciones y a Empresas con notorio afán de lucro. Intereses mil subvencionados en los que se extravía el Interés Superior del Menor.

         Ya de entrada, cómo podríamos confiar en la gestión de Comunidades Autónomas que están siendo incapaces de evitar que, bajo su jurisdicción y responsabilidad, año tras año centenares de niños estén pasando hambruna, durmiendo a la intemperie o esnifando pegamento. Según datos oficiales recientes 2´4 millones de niños en nuestro país viven en la pobreza. De éstos, 630.000 se encuentran en situación de pobreza extrema. Cáritas e infinidad de otras entidades todos los años se lo vienen advirtiendo. Por eso las Comunidades Autónomas necesitan protagonizar el rol acusador para no protagonizar el rol culpable.

          Por otra parte, se trataría de ofrecer a esos niños algo mejor que lo que le ofrecen los padres que lo estén haciendo mal. Lo cual es imposible, porque no se trata de lo que una institución quiera ofrecer sino de lo que el niño necesita; y lo que el niño necesita es una buena crianza, que no es labor profesional ni institucional sino parental e íntima. Implicación de la que la Administración se escuda proclamando la “distancia óptima” profesional.

          A los niños nunca les sobra tener padres; les sobran sus carencias o deterioros. Cuando un niño necesita ayuda es evidente que su familia necesita ayuda; lo que el niño no necesita es que le arrebaten lo único que le va a durar, porque la Institución al cumplir la mayoría de edad los deja en la calle, pero en peor situación: desarraigados y resentidos.

          Y para mayor inri vivimos bajo unos gobiernos servilmente sometidos a los dictados financieros, con lo cual, la supuesta bienintencionada expropiación de hijos se ha convertido en un descomunal negocio: cuando un niño es expropiado, su tiempo, sus expectativas de futuro, el tiempo y el futuro de sus padres son colonizados por un ejército de interventores profesionales subvencionados: hemos transitado de la sociedad de consumo a una sociedad de consumidores y consumidos en la que muchos viven de administrar los padecimientos ajenos. Inevitable secuela de una legislación aberrante que deshumaniza y embrutece a los que la aplican. A parte de lo que cada cual en su fuero interno se proponga ser o hacer ¿qué son los supuestos “técnicos” de los que habla la Ley? sino comisarios políticos en el más puro estilo bolchevique.

          Si el Estado aplica al cuidado de estos niños un sustancioso presupuesto, un mínimo de 3.000 euros/mes  por niño expropiado ¿qué otro provecho de semejante gasto podría sacar?: El que toda la aparente labor social se convierta en un sistema policiaco de control omnímodo e impune. Los supuestos técnicos, los trabajadores sociales y otros profesionales, adquieren así un poder que da grima. Se podrán filtrar donde ni la policía puede hacerlo sin una orden judicial. Cúidate de pedirles ayuda porque sus informes podrán servir para arrebatarte los hijos.

          Si ni el niño ni su familia reciben esos dineros que el Estado dice asignarles ¿a dónde van tales subsidios?: a la multitud de gestores de expropiaciones y acogimientos. ¡Qué negocio tan sofisticado, de aspecto tan discreto y altruista! Probablemente ni los que lo realizan lo vivencien como tráfico de niños, pero no por ello deja de ser una atrocidad. Recientemente conocí una madre a quien le habían arrebatado tres hijos. La ONG que los acoge recibe 9.000 euros al mes por cuidar a esas tres criaturas. ¿Os imagináis lo que cualquier familia y su vecindario podrían hacer recibiendo 9.000 euros cada mes? Recientemente di una conferencia en Palma de Mallorca. Entre los que asistieron había 14 madres/padres a quienes habían arrebatado sus hijos. Como almas heridas hablaban de “mafias”, sin tapujos. No me parece honesto ignorar sus relatos y reclamaciones escudándose en la frase “esos papás algo habrán hecho”.

          Por algo se están inventando las “familias profesionales” de acogida; porque al voluntariado no se le paga y goza de tener opinión; pero a los “profesionales” sí, se les paga, y a cambio se les puede exigir docilidad.

          En una sociedad normal, sana, los chiquillos viven a costa de sus papás mientras son menores; pero los que legislan se están inventando la cuadratura del círculo, un voluntariado-asalariado, el mundo al revés: papás asalariados “por acoger niños”. Y como los niños no son tontos y saben que el que paga manda, pues ¡a mandar!

          Llegados a este punto me parece urgente una advertencia política: Cuándo estaremos dispuestos a enterarnos de que la dicotomía derecha/izquierda falleció de ancianidad hace más de medio siglo. China por ejemplo exhibe un comunismo y un capitalismo, de lo más unánimes.

          Quienes están legislando sobre Menores tal vez se imaginen ser de derechas o izquierdas, pero en realidad son de lo más unánimes. En Mallorca por ejemplo incluso los de Podemos ya han opinado que en asuntos de Menores “los técnicos están más preparados que los jueces”, lo cual aunque pudiera ser cierto no debiera ahorrarnos garantías jurídicas.

          De la anécdota que sigue, hablando de unanimidad, doy fe en primera persona:

          De 1976 a 1979, Landelino Lavilla fue Ministro de Justicia del Gobierno de Adolfo Suárez. Decidió que algunos entendidos elaborasen un “Estatuto del Menor”, una legislación especial para proteger a la infancia. Y se desvivió en hacer propaganda de lo democrático que iba a ser. Pero cuando lo llevó al parlamento al Estatuto del Menor le habían cambiado hasta los entresijos y le llamaron Ley de Protección Jurídica del Menor. “Derechas” e “Izquierdas” de entonces, Alianza Popular, el Partido Comunista, el Partido Socialista Obrero Español y demás grupos parlamentarios, la aprobaron con entusiasmo unánime, sin formular una sola pregunta ni poner una sola objeción.

          No podía ser de otro modo porque la Ley de Protección Jurídica del Menor la había redactado la Interpol en Schengen para toda Europa y ya estaba aprobada antes de ir al Parlamento.

          Sospecho que por el tono de algunos de estos párrafos no faltará quien les atribuya excesivo apasionamiento; será si consideran más importante guardar la compostura y las buenas maneras que el que te arrebaten los hijos.

                                                                          Enrique Martínez Reguera

                                                      Madrid, febrero de 2019