El Mito de Edipo

Los clásicos griegos y su sabiduría nos dejaron un aviso sobre la infancia a través del mito de Edipo. Pero nuestra sociedad, nuestra cultura, no supo interpretarlo. Obsesionados por la competitividad, interpretamos que la moraleja era que padre e hijo compiten por la madre (el «Complejo de Edipo»). Que el hijo quiere matar al padre para poseer sexualmente a la madre.Un tanto enfermo ¿No?Pero además tenemos ya la visión de que el niño es malo por naturaleza; «en su subconsciente quiere matar al padre».

¿Edipo mata al padre porque compite con él, porque en su naturaleza está la maldad o porque de pequeño fue abandonado, maltratado, desarraigado…?
¿Por qué no se enfatiza en lo esencial del mito; «el abandonado de Edipo, su exclusión»?
Los clásicos griegos nos trasmiten una moraleja muy distinta a nuestra enfermiza interpretación;

Cuidado con abandonar la infancia, cuidado con maltratarla, con excluirla, porque nos traerá la desgracia, la tragedia griega.

Cuidado con intentar predecir el futuro (consultar al oráculo) «el niño será malo».

El niño, la niña, se harán jóvenes y nos devolverán (como Edipo; sin ser conscientes ni desearlo) la desgracia que les dimos. La predicción que les hicimos.