La Escuela alternativa como única alternativa

Jaime, su tutor me avisó:

  • Le han expulsado de todos los institutos del barrio, públicos y concertados. En el último lo sacó la policía esposado.

La última solución que le quedaba, a sus 14 años, si quería seguir estudiando en una educación medianamente formal, era la educación en casa. Matricularle en una escuela a distancia, con cierto control u oficialidad para quitarnos de encima a la comisión de escolarización y cumplir más o menos con la ley que parece que deja una interpretación sin interpretar ¿Obligatoria es la educación o la escolarización? La Constitución y algunas sentencias alegan lo primero, la Ley lo segundo…

El sistema educativo había entrado en bucle, como un ordenador que no acaba de encender: arranca, se reinicia, arranca, se reinicia… te expulso de la escuela, te exijo que estés escolarizado, te expulso de la escuela, te exijo que estés escolarizado… arranca, reinicia…

Esta forma de educación en casa, alternativa, nos permitió que siguiese estudiando. Y que no quedase excluido de un Sistema excluyente.

La teoría de que las escuelas alternativas producen segregación: los hijos de padres modernos, hippies, alternativos, cultos, con poder adquisitivo van a estas escuelas, y los hijos de los obreros a las públicas. Puede que sea cierto, en parte.

Este chico era de familia obrera, si bien contaba con apoyo de organizaciones del barrio y vecinales. Sin ese apoyo es cierto que no podía estudiar solo en casa, no existía esa familia con cierto nivel académico y económico que se diese el lujo de ser su profesor particular en casa.

Desde nuestra posición, asociaciones de barrio, hemos visto la escuela alternativa, no cómo una alternativa más, sino muchas veces como la única. Me aceptan al mismo chaval que la otra lo expulsa.

Incluso como una necesidad psicológica y hasta física: el chico o chica que necesita salir del infierno en que se ha convertido su escuela (autolesiones, intento de suicidio, agresiones, bullying…) y encuentra en otra escuela alternativa un respiro.

En nuestra experiencia, todos chicos y chicas de clase obrera. No de familias hippies-alternativas de alto nivel económico.

La crítica a estas escuelas (o a algunas) sobre su teoría de la felicidad, ésta como un objetivo principal en la educación (Summerhill), puede que sea entendible en un contexto de una clase social alta que vive en una burbuja aislada del mundo real y del conflicto social ¿Pero en chicos y chicas que han intentado suicidarse, que se autolesionan, que sufren depresión, que se tragan cuchillas, que arrastran cargas psicológicas inmensas…? ¿Cómo evitamos el desastre si no les acercamos a algo parecido a la felicidad?

La escuela alternativa, o lo alternativo, muchas veces se nos presenta no cómo una alternativa más, esa especie de consumidor de educación que elige un producto de enseñanza en el mercado académico, sino como la única alternativa viable para chicos y chicas expulsadas de todos lados, y/o que llevan a sus espaldas un nivel de sufrimiento que les lleva al límite.

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