El Sexto Planeta

Yo no tuve realmente conciencia de lo que suponía la violencia de género hasta que tuve una chavala con su hijo viviendo en casa.  Sufrían esta violencia y huían de su maltratador (que sabía dónde vivía yo y donde estaba ella).

De repente viví en primera persona un proceso brutal, que ni me había imaginado.

Aquello me desbordó, me descolocó, me dio un meneo brutal. Mi visión del problema cambió, tuvo un antes y un después.

Cuando escucho a negacionistas (de la violencia de género, de la institucional, o de cualquier otra), con teorías bien desarrolladas, incluso con datos, citas, cifras, etc., veo que falta algo.

Cuando El Principito visita el sexto planeta, conoce al Geógrafo. Éste le dice que se dedica a dibujar mapas, que indican dónde están los ríos, las montañas, los mares… El Principito le pregunta si ha estado en aquellos sitios (como un niño que pregunta a su profesor de Geografía si ha estado en esos lugares que describe), y el Geógrafo le responde que no, que esa es labor de los exploradores, él está por encima, es Geógrafo.

El Geógrafo (el intelectual, el teórico, el académico…) dibuja el mapa de donde nunca ha estado.

El explorador VIVE la realidad que el otro intenta dibujar (la siente, la huele, la toca, la ve, la escucha, la padece…)

La vivencia (o el acercamiento-complicidad de quien vive una realidad, el sentido común de «sentir en común»), es una forma de conocimiento esencial para describir la realidad (para dibujar luego el mapa sin caer en la ceguera-aislamiento del Geógrafo).

Difícilmente podremos describir desde la intelectualidad, la teoría o los libros la realidad (la pobreza, la violencia, la miseria, la injusticia…) sino la vivimos, la sentimos, la sufrimos, la experimentamos… LA EXPLORAMOS.

Cada vez que pongo la TV, escucho una charla de profesores de universidad, entro en redes, o escucho a algunos diputados, veo muchos debates y teorías de Geógrafos aislados e incomunicados en el sexto planeta, que nunca han estado en el lugar que dibujan en el mapa.

La realidad si no es explorada se convierte en un mapa de coordenadas erróneas, casi imaginario.

1 comentario en “El Sexto Planeta

  1. Buena observación. aquí un comentario mío en un foro de psicólogxs.
    Cuántas veces he comentado la importancia del lenguaje?

    La Consejería de Educación del G. V. ha decretado que ya no hay ni familias, ni alumnxs pobres. Se ha decretado que son vulnerables. Lo que hasta ahora se había reducido al ámbito de los SS (serv. sociales), para uso de trabajadorxs psi y sociales, ahora ya se ha extendido a la educación. No son pobres explotadxs por el Sistema, solo son vulnerables, producto extraño que aparece fundamentalmente en entornos urbanos, imposible de erradicar del Sistema. Yo os aviso: Ya no tenemos que preocuparnos por la pobreza, solo por lxs vulnerables
    abajo lo que dice A. Madrid, jurista sobre este término, extraído del libro: Políticas del sufrimiento y la vulnerabilidad. Jordi Solé Blanch y otros. A. Madrid. Cap. III. (pp. 55) Vulneración y vulnerabilidad: dos términos para pensar hoy la gestión socio-política del sufrimiento

    “Sea como fuere, el uso de la noción de «vulnerabilidad» dificulta la identificación de los agentes (estatales o privados) que impulsan, establecen y defienden mecanismos injustos que generan desprotección o desigualdad. La identificación de responsabilidad por el daño se diluye. La idea del riesgo, de hecho, conduce a esta disolución. Se evita decir: los grupos sociales son vulnerables porque el sistema en el que viven los ha vulnerado y al vulnerarlos los hace vulnerables ante el propio sistema y ante las calamidades naturales que puedan sufrir. De esta forma, ante hechos sociales como la explotación laboral, o el maltrato, o la falta de vivienda o de acceso a recursos educativos…, el término «vulnerabilidad» no ayuda a saber por qué se ha dado ese hecho, sino que crea una etiqueta social y administrativa: persona o colectivo vulnerable. Y de esta forma se esconden los mecanismos que vulneran a las personas”.

    Esta etiqueta que la están poniendo de moda; para muchxs psicólogxs y psicoterapeutas es más cómodo y más «profesional» utilizar este palabro encubridor de realidades molestas y para eludir verdades incómodas para los terapeutas, que así no se tienen que preguntar cómo se han hecho vulnerables? ¿quién les ha hecho vulnerables? ¿serán los mismos que ahora les ponen esa etiqueta tan bonita? Pobre y explotado no, vulnerable.

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