Los Santos Inocentes

los santos inocentes

Impacta ver chavalillas que han sufrido la violencia de género, o chavales que lo han vivido en sus casas desde pequeños, chicas que han abortado, muchachos y familias migrantes que entraron sin papeles, personas con algún hermano transexual, familias ocupas que viven de patada en la puerta porque no tienen donde vivir, chicos que han pasado por la cárcel, adultos que fueron toxicómanos en los años 80 (tirones de bolso, atracos)… votando a Vox.

Demandan mano dura contra el “marginal”. Fantaseando ingenuamente que ellxs no son “marginales”.

Las personas excluidas de una estructura, de un sistema social, político y económico han sido (o hemos sido) llamadas de muchas formas a lo largo de la Historia, desde “los últimos” en el Evangelio, hasta “los nadies” en la famosa poesía de Eduardo Galeano. Sin embargo creo que es Miguel Delibes quien más te atraviesa y más te remueve en su definición, con el título que pone a una de sus obras; “Los Santos Inocentes”.

Atticus

atticus

Nos han pintado la entrada del local (con la bandera de España, tal vez para decirnos “vosotros no sois españoles”), nos han insultado, nos han amenazado, nos han ridiculizado, han creado mentiras y bulos sobre nosotrxs (Hortaleza Boxing Crew), y ya lo último, en mi caso, es que han llegado al ámbito familiar, han cruzado esa línea de la vida privada. Mi familia como objetivo del linchamiento.

Si tuviese hijos creo que acabaría como Atticus en “Matar a un Ruiseñor” de Harper Lee, explicándoles lo que está pasando para evitar que se peleen en el colegio.
No hay libro, novela, película, que explique mejor y tan profundamente qué es un linchamiento social como “Matar a un Ruiseñor”, el esfuerzo pedagógico de un padre para explicar a sus hijos pequeños qué está sucediendo.

Siempre que tengo que tomar una actitud ante mi propio linchamiento me pregunto “¿Qué haría Atticus?” Y es que Atticus es como ese faro de luz en mitad de la tormenta. La tranquilidad, la firmeza, la serenidad, en medio del vendaval.

Cuando nos pintaron el local, nuestra respuesta unánime de los monitores fue no responder con violencia y sacar un comunicado llamando a la concordia, firme “vamos a seguir trabajando con la chavalada y nada nos va a parar” pero pacífico “que no haya represalias, que nadie linche al linchador”.

Y es que nos pasamos todo el día repitiendo a los chavales y chavalas (debido a que les enseñamos boxeo) “no os peléis en la calle, arreglar las cosas sin llegar a las manos, si hay movida pasar…” ¿Y ahora? ¿Qué íbamos a hacer nosotras? ¿Íbamos a ser violentos? No podemos hacer lo contrario de lo que les decimos, porque los chicos no aprenden de nuestro discurso verbal tanto como de nuestras actitudes, emociones, comportamientos.

Cuando Atticus sufre una agresión delante de su hijo, la novela llega a uno de los momentos de mayor tensión y genera un gran dilema ético; ¿Cómo debe reaccionar Aticcus? Después que le haya dicho a sus hijos “no quiero que os volváis a pelear por este asunto” si Atticus se pelea estará contradiciendo sus palabras con sus hechos. Así que, sabiendo que su hijo le está observando, respira hondo y evita la pelea, para enseñar con hechos lo que ya le ha enseñado con palabras.

Nosotros desde Hortaleza Boxing Crew hicimos lo mismo que Atticus; ser consecuentes con lo que les decimos a los chavales.

El otro día irrumpieron con máscaras y palos unos críos muy pequeños en la clase de baile (que viene después de la nuestra de boxeo), la profesora y alumnas se quedaron paralizadas. Al ver que eran críos reaccionaron, se acercaron a ellos, les preguntaron, hablaron y todo se calmó. Pero ¿Por qué unos críos se ponen unas máscaras, cogen unos palos e irrumpen amenazantes en el local? Porque están jugando a ser “adultos”, porque lo vieron en el famoso vídeo de los remos (donde dos enmascarados pegan a dos críos marroquíes), porque lo están aprendido de sus vecinos, aprendiendo a linchar.

Cuidado con lo que estamos sembrando.

Muchos padres, madres, profesores… se pasan la vida preguntándose “¿Qué les voy a decir?” Sin darse cuenta que la esencia de la educación está en “¿Cómo me voy a comportar? ¿Cómo voy a ser?”

Descolocadísimos

descolocadisimos

Nos reunimos los monis, muy preocupados por el acoso al que estaban sometiendo a Carlos, un caso de bullying, muy duro. Después de hacer una lista de tareas (hablar con padres, con niños, con la madre de tal, de tomar medidas en las clases y fuera de ellas…) durante los siguientes días nos pusimos manos a la obra.

Al martes siguiente de la reunión, que tocaba clase, el cabecilla del grupo que acosaba a Carlos, antes de empezar la clase de boxeo, en la entrada de la asociación, le dijo a Carlos;

  • ¿Hacemos las paces?
  • Si – Le contestó Carlos, y se dieron la mano.
  • ¿Te vienes a los chinos?

Cuando salí fuera de clase vi a la madre de Carlos (que acompañaba a su hijo casi como guardaspaldas por miedo a que le hiciesen algo) completamente atónita.

  • ¿Qué pasa Mari? – Le pregunté
  • Estoy en shock, se han ido a los chinos juntos, como si fuesen amigos de toda la vida. Estoy descolocadísima ahora mismo.

Todo el conflicto, las barricadas que habíamos preparado los adultos, los preparativos para la guerra… todo, se había esfumado en medio segundo. Zas!! Se acabó el bullying, así, de repente, sin más.

Por esta experiencia y otras muchas más, veo que cuanto más peques son los niños tienen una virtud que no tenemos los adultos, o que en algún momento de nuestro crecimiento perdimos por el camino:

  • Los niños, las niñas, son capaces de hacer borrón y cuenta nueva como si nada hubiese pasado, sin rencores.

Sin embargo los adultos, generamos el rencor del pasado, el recuerdo perturbador; “tú me hiciste esto, aquel día me dijiste lo otro, aquella mañana me despreciaste ¡¡No puedo olvidarlo!!” y nos apegamos a ello fustigándonos psicológicamente.

Y es curioso, porque acusamos a los niños y niñas de bullying, de ser acosadores malvados, crueles, sin remordimiento, pequeños psicópatas. Y paradójicamente, por naturaleza, son mucho menos rencorosos que nosotros.

Por eso la madre me decía “estoy descolocadísima”, y es que así “descolocadísimos” es como a veces nos dejan los críos con sus salidas, “nos vamos a los chinos mama”. Y es bueno que nos descoloquemos, que nos descoloquen, que nos hagan tambalear nuestro planeta de adultos, para darnos cuenta del mundo tan absurdo, tóxico y antinatural que hemos creado.

Comunicado Hortaleza Boxing Crew

logo

Debido a la noticia difundida de que en nuestras clases enseñamos a chavales del parque (o centro de menores) a boxear y que luego lo utilizan para robar y agredir en el barrio. Pidiendo por ello el cierre de nuestro proyecto. Queremos aclarar;

1- Que desde nuestro proyecto no se están dando clases a los chicos de la calle, pues están demasiado deteriorados para aguantar una clase, su vida es demasiado inestable como para cumplir unos horarios y una disciplina como el boxeo. Muchos no tienen donde dormir, o mudas limpias para cambiarse después del entrenamiento ni duchas donde lavarse.

2- Los chavales (del barrio o de fuera) con más problemas e inestabilidad solo se acercan a mirar, lo que nos permite contactar con ellos para luego tratar problemas al margen del boxeo. Pero no vienen a clase. Los chicos y chicas que comienzan a entrenar con regularidad se les lleva un seguimiento junto con sus familias de los posibles conflictos que puedan tener fuera.

3- Que la foto de la noticia que nos asocia a una agresión, es la foto de una anciana amoratonada que han sacado de este enlace:

https://hir.ma/kulfold/szines-hirek/93-eves-nenit-tamadtak-meg-a-korhazban/139034

y que no es ni del barrio ni de España (no por ello no dejamos de reconocer que hay agresiones y robos en el barrio).

4- Que el chico que en abril de 2019 agredió a un educador del centro de Hortaleza, nos lo había derivado el propio centro, venían educadoras a verle, no era MENA, ni paraba en grupo por el barrio, con nosotros estuvo 2 meses y él llevaba boxeando 5 años en otro gimnasio privado (nadie acusó al otro gimnasio). Que aun así suspendimos las clases, pedimos perdón, tratamos el tema con el resto de alumnos, debido a que todo lo que hagan nuestros chavales fuera nos preocupa y nos afecta.

5- Que no comprendemos que nuestro proyecto tenga más responsabilidad sobre las actuaciones de los chicos fuera de clase que cualquier otro gimnasio privado donde a nadie se le pide explicaciones. Cargando una mochila de responsabilidad a nuestros chicos y chicas que no tienen los gimnasios privados. Como si venir a entrenar a HBC fuese un estigma para ellos y ellas.

6- Que condenamos los robos y agresiones en el barrio. Y que nuestro trabajo está orientado a eso mismo; a la prevención de esos robos y esas agresiones.

7- Que si no se comparten noticias de robos en nuestras páginas o web es porque consideramos que pueden incitar al linchamiento social de estos chicos, como ya demostró el video de los remos y las máscaras.

8- Consideramos que un ataque es racista cuando se pega a muchachos solo por el hecho de tener unas “pintas” determinadas (facciones morenas, de una determinada edad, de un supuesto lugar de origen…) y no como una contestación a un robo/agresión en concreto.

9- Podéis saber más de nuestra labor en www.hortalezaboxingcrew.org y cualquier duda o pregunta nos podéis escribir al email o por privado y contestamos encantados.

Saludos
HBC

 

El TDAH y el pensamiento mágico

el pastor psiquiatra

Si a un niño le das una coca-cola, un red-bull o un café y en vez de ponerse nervioso se tranquiliza, algo físico en el cerebro que funciona diferente hay, es cierto.

Es un hecho objetivo, depende del objeto (la coca-cola), no de un sujeto (el niño o el profesor) o de la suma de varios sujetos (la sociedad).

El médico-psiquiatra con el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) tiene que demostrar una reacción química al margen de la situación contextual-social.

Porque sino… ¿Cómo diferenciamos que un determinado comportamiento de una niña se debe a algo físico-interno (neurotransmisores) o a algo contextual-externo (situación social)?

Y aquí tenemos que usar el sentido común;

Igual que diferenciamos la ciencia del tarot, o a un médico de un pastor evangélico, debemos saber diferenciar a un psiquiatra de un “camello” (quien te pasa pastillas).

Imagínate que llegas a la consulta de un médico y un pastor evangélico vestido con bata blanca te dice que te va a curar haciéndote un exorcismo ¿Le creeríamos? ¿Nos prestaríamos a esto?

O que una pitonisa vestida con bata blanca en vez de hacerte una analítica te va a “leer” las cartas ¿La creeríamos?

¿Entonces por qué creemos a alguien que basándose en tests rellenados por los profesores, o los padres, a veces incluso sin ver al niño, diagnostica TDAH y receta pastillas (fuertes; con derivados de anfetamina) a niños de hasta 7 años?

Demostrar un mal funcionamiento de unos neurotransmisores y de unas conexiones neuronales con test y entrevistas es tan ridículo como un exorcismo, una bola de cristal o unas cartas de tarot.

Pero desde Occidente y nuestra “superior cultura” nos reímos de estos últimos y vanagloriamos al primero, sin darnos cuenta que pertenecen al mismo campo; al de las supersticiones, el pensamiento mágico y la estafa económica.

¿Qué es el buenismo?

buenismo

Para mí el “buenismo” es Oliver Twist, el niño de la calle bueno, angelical, perfecto, rubio, huerfanito, que no roba, que no miente, que piensa en su mamá muerta, buena, angelical, perfecta, rubia…

Y es curioso, que los que utilizan despectivamente el término “buenista” piensan en la pobreza y en los y las pobres en estos términos.

Por eso no aceptan a los niños o chavales de la calle reales, porque quieren a Oliver Twist. Y Oliver Twist no existe.

Crean de lo bueno un mito inalcanzable, ingenuo… buenista.

Como en el canal 13TV, que después de una tertulia política donde emplean la palabra de forma  despectiva “buenismo”, te ponen la película “Sonrisas y Lágrimas”, o una de Marisol; la nieta buena, angelical, perfecta, rubia…

Buenismo es; “o bueno o muerte”;

 “Estoy en contra del aborto, pero si el niño sale mal y se desvía en la adolescencia-juventud estoy a favor de la pena de muerte”.

Porque concibo al ser humano bueno, angelical, perfecto…  y si se desvía de esto “lo mato, lo elimino, lo encarcelo, no lo acepto”.

Buenismo es; “o legal o muerto”;

Pido a una persona migrante que huye de la guerra que cuando llegue a frontera tenga su pasaporte, certificado de nacimiento, contrato de trabajo, reserva de hotel… o si no que se muera en el Mediterráneo.

Así el Buenista se mueve en un mundo perfecto, donde los niños de la calle son como Oliver Twist, los migrantes huyen de la guerra con contrato de trabajo, y las nietas son como Marisol.

Buenismo no es trabajar por cambiar las cosas a algo bueno y mejor, aceptando “lo malo”, el conflicto, el problema. Buenismo es moverse en términos de “o bueno o nada”, que son términos infantiles; “si el juguete no es perfecto lo rompo”, “si la caja de bombones tiene un bombón que no me gusta tiro la caja entera”, es aquí donde está el infantilismo, la ingenuidad, la inmadurez… el buenismo.

Buenismo es la aceptación únicamente de “lo bueno” sin aceptar “lo malo” (el problema, el conflicto), y por lo tanto no poder tratarlo, ni solucionarlo, ni ponerle remedio.

Contradiciones para nuestra juventud

contradicciones

Los mismos que nos están hablando de “populismo” ponen a Pedro García Aguado (el showman) de Director General de Juventud en la Comunidad de Madrid.

 El mismo Pedro que les dice a los chavales “ser famoso no es una profesión, hay que estudiar para encontrar un trabajo serio”, llega ser a un alto cargo sin estudios, solo por ser famoso de un realityshow de la telebasura.

Los mismos que dicen a la juventud que hay que tener cultura y estudios y educación, crean programas como “Hermano Mayor” para consumo de esos mismos jóvenes a los que dicen “hay que estudiar, tener cultura…”

A la juventud les enviamos continuamente mensajes contradictorios;

  • Se bueno, ¡putos “buenistas”!
  • No hagas bulliying, ¡putos inmigrantes, no hay que rescatarles!
  • No te drogues, toma tu pastilla para el TDAH, y este ansiolítico es para mamá y para papá.
  • Si tienes un problema no lo evites; afróntalo y resuélvelo, ¡Expulsado del instituto un mes!
  • Las drogas son malas, ¡mira Cristiano Ronaldo! tu ídolo haciendo un anuncio sobre casas de apuestas.
  • Hay que hacer caso al juez de Calatayud; un par de hostias a tiempo. Hijo no uses la violencia que es mala. (Condenado por violento a un centro de reforma por ese mismo juez)
  • ¿Pero cómo vas a adorar a esa pandilla, a esa banda? ¡¡¡¡Viva España, yo por la patria muero!!!!! (Lo tuyo es una tontería, lo mío es algo serio).

Contradicciones, contradicciones, contradicciones… hasta volverles loc@s.