Aquí y ahora

aqui y ahora

Una mujer que sufría ansiedad y depresión decía que el único momento del día donde mejoraba era cuando se quedaba con su sobrino de dos años e interactuaba con él.

La mente de un adulto suele vivir en el pasado y en el futuro, y va de un sitio a otro sin control, así se va anulando su capacidad de disfrutar el aquí y el ahora. Un niño en cambio vive en el presente, disfruta del momento.

La mujer al interactuar con el niño se metía en su pequeño mundo, y eso le llevaba al presente, y su mente por un momento dejaba de ir de “adelante” a “atrás”, de “atrás” a “adelante”, del pasado al futuro, del futuro al pasado, y se centraba en el aquí y ahora (que es donde está la vida).

Es curioso, que a veces las mayores y mejores lecciones las recibimos de la sencillez de los niños y las niñas.

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TDAH

tdah

Imagina que tienes a un pájaro en una jaula. Este intenta desesperadamente volar y se choca contra los barrotes, pero lo intenta una y otra vez y sigue chocando. Picotea los barrotes obsesivamente, tira el comedero y desparrama toda la comida, va de un lado para otro, da vueltas y vueltas sin control. Del aburrimiento comienza a quietarse las plumas hasta que se queda pelado.

En psicología tendríamos dos diagnósticos posibles;

  • O el pájaro está loco.
  • O simplemente; hay pájaros que no pueden vivir encerrados en una jaula. Y por lo tanto el loco soy yo, por intentar tener a un pájaro en una jaula.

Cuando comencé a estudiar los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) me dije; “¡hostias! Mi padre tiene TDAH”, cumplía uno por uno todos los síntomas. Comencé a estudiarle más de cerca y como un psicólogo; a evaluar, mediar y por último diagnosticar, y sí, me daba TDAH.

Recuerdo mi infancia tremendamente movida, siempre en movimiento, de un lugar a otro. Siempre viajando, conociendo gente nueva.

Recuerdo un día que mis padres me llevaron al cine a ver la película de moda; “ET”, a mitad de la película mi madre me cogió la mano y me dijo; “nos vamos” ¡¡yo no entendía nada!! Y es que mi padre se había aburrido y no soportaba estar más tiempo en el cine. Y esa es una de las características descritas por los psicólogos; la incapacidad de terminar una película o un libro pues no pueden atender y se aburren enormemente.

Así tener un padre con “TDAH” podía tener “contras”, pero también muchos “pros”; cuando llegábamos a un bar o a un restaurante o a una fiesta, mi padre se convertía en el “alma del lugar”, empezaba a hablar con todo el mundo, hacía amistad en un abrir y cerrar de ojos, te presentaba a uno, a otro, te llevaba para aquí para allá, donde llegaba todo el mundo se reía, te llevaba una mesa, a otra, te metía en la cocina, en la barra… y todo el mundo se reía y se reía con mi padre y sus bromas, era el alma de la fiesta, y de repente sin saber por qué se aburría y decía “¡¡Vámonos!!”. O nos llevaba de vacaciones a recorrer Europa en tienda de campaña, durmiendo cada día en un sitio distinto, de aquí para allá, y te sucedían mil aventuras ¡¡mucho más interesantes que la peli de ET!!

Pasados los años, yo ya mayor me pregunto; ¿Era un trastorno o era su encanto? Sin duda era y es su encanto ¿Entonces por qué le llamamos TDAH y no EDAH “Encanto por Déficit de Atención e Hiperactividad”?

Cuando de adolescente me llevaba a trabajar con él siempre estábamos en la calle, no recuerdo un solo día que mi padre pasara más de una hora en un despacho, en una oficina. Y es que hay pájaros que no pueden estar enjaulados. Poníamos aires acondicionados, antenas, reparábamos teles… y era tan imaginativo e inteligente que ¡¡todo lo arreglaba!! Era una especie de “Macgyver”. No era una mente metódica (y sus compañeros de trabajo se quejaban de eso, querían orden), sin embargo arreglaba absolutamente todo, encontraba soluciones creativas donde otros técnicos no podían arreglar el problema. Y una vez encontrada la solución perdía totalmente el interés por finalizar el proceso. Su mente era completamente imaginativa y se salía de lo metódico, su mente simplemente funcionaba de otra forma, y justamente esto le llevó al éxito profesional (paradójico cuando el TDAH se asocia al fracaso escolar y profesional).

En mi casa el orden y las cuentas las llevaba mi madre, la espontaneidad y las aventuras mi padre. Dos caracteres completamente diferentes que se equilibraban, se compensaban mutuamente.

Reflexionando todo esto con él, y sabiendo él que soy “educador” y trato con chavales y chavalas, me decía;

  • Mi infancia me la pasé en el campo (Cangas de Narcea – Asturias), estaba siempre fuera de casa; me subía al monte, me iba al río, escalaba a los árboles, a los tejados, hacía inventos… era feliz. Pero si es cierto que si hubiese estado aquí en Madrid, en la ciudad, metido en un piso, lo hubiese pasado fatal.

Si mi padre hubiese crecido en esta época y no en la suya, en una ciudad y no en el campo, le hubiesen diagnosticado TDAH, le hubiesen medicado y tratado en terapia, se hubiese vuelto más ordenado, más tranquilo… pero también más serio, más gris, más autómata… y mi infancia no hubiese tenido tantas aventuras y tanta diversión.

Los niños y niñas hoy en día se pasan 8 horas en clase (una jornada laboral), más otras 4 de deberes, viven en pisos (apartamentos), y se les dice que no bajen a la calle porque es peligrosa.

Nuestro Sistema económico y social ha creado un estilo de vida anti-natural (la jaula), y con ella paralelamente un montón de diagnósticos de trastornos para todo aquel, aquella que no se adapta a esa jaula.

Claro que existe la “inadaptación”, pero la “inadaptación” siempre es respecto a algo.

El pájaro no es un inadaptado sin más, lo es respecto a una jaula.

El niño, la niña no es un inadaptado sin más, lo es respecto a una escuela, un método, un estilo de vida, un contexto.

Y aquí es donde entran “la psicología” y “la psiquiatría” como agentes de desnaturalización, despersonalización, y deshumanización del individuo con la intención de adaptarlo a un Sistema donde no encaja.

Por lo que solo nos queda preguntarle a “la psicología” y “la psiquiatría”:

¿Por qué evaluáis como trastornado al sujeto y no a su contexto?

 

“Más no es mejor”

en la calle

A la cadena Cuatro le dijimos que no, a Telecinco le dijimos que no, a la antigua Telemadrid le dijimos que no, al Mundo le dijimos que no… y la gente se llevaba las manos a la cabeza;

  • ¡¡Estás desperdiciando una oportunidad de salir en los medios!!

Y mi respuesta era;

  • Si intentamos evitar ambientes nocivos a nuestra chavalada como las adicciones, la violencia, las pandillas, el tráfico de drogas… ¿Por qué voy a exponerles a un ambiente tan tóxico como el mediático?

Y dejábamos una cosa clara; en “Hortaleza Boxing Crew” solo trabajamos con gente seria. No queremos aparecer en los medios como siempre; “los marginados”, “los inadaptados”, “un barrio deprimido” (que una niña me dijo cuando leyó el artículo de Marca; “pero si nuestro barrio es muy alegre”), que si “la reinserción”, que si “cuantas medallas ganamos”, que “cuantos chavales han salido de la marginación”, que si “los excluidos” (que le dije a la de la cadena SER “mira, para que haya un excluido tiene que haber otro que excluya”)… los y las periodistas no suelen pillar la idea de nuestro proyecto, ni se toman el tiempo de reflexionar, no se toman el tiempo porque todo es (rápido rápido rápido ya ya ya!!!). Por eso solo trabajamos con gente seria, con capacidad de profundización y reflexión.

La educadora Beatriz Gutiérrez, en la revista “En la calle” ha hecho el mejor artículo sobre nosotrxs en todo lo que llevamos funcionando (9 años), ha superado a todos los periodistas. Nos ha definido y ha captado la idea a la primera.

Incluso empieza el artículo con; “en un barrio muy alegre…” y no como siempre; “en un barrio deprimido…” rompiendo así con todos los estigmas que arrastramos a nuestra espalda.

La satisfacción de ver un artículo así; muy bien hecho, pillando la esencia de lo que somos… en una revista pequeña, es muchísimo mayor que el de vernos en los grandes medios, incapaces de entender nuestro proyecto, y que nos acaban definiendo como una cosa que no somos.

Saquémonos esa idea irracional de que “más es mejor”, no es verdad.

Solo por habernos visto en este artículo de Bea ha merecido la pena decir NO a los grandes.

Gracias Bea.

 

Las Drogas

PokerStars

Conozco chavales que se han arruinado con el juego hasta no tener para comer, hasta endeudarse.

Y sin embargo vemos a famosos deportistas (a los cuales ellxs admiran) haciendo anuncios para que jueguen; póker, apuestas deportivas, tómbola, por internet…

Nuestra sociedad pasa de prohibir-penalizar las drogas al otro extremo; fomentarlas hasta la saciedad.

Y ante todo esto el Sistema Educativo en su empeño de sacar la escuela de la vida y de la realidad, mira para otro lado, ni educa, ni enseña, ni informa sobre las adicciones.

¿Con qué legitimidad moral vamos a meter a un chaval, chavala en la cárcel por tráfico de drogas? ¿Con qué legitimidad moral vamos a multar a la chavalada por fumar porros, por beber en la calle…?

Les desinformamos, a unas drogas les tentamos, a otras les atemorizamos, les confundimos… y luego les metemos presos y les multamos.

Les pedimos que se rijan por criterios lógicos y racionales a la vez que les exigimos que cumplan normas irracionales e ilógicas.

Les estamos volviendo locxs.

El vínculo de dependencia

I love youvinculo de dependencia

La Institución te suele decir;

“Educador, educadora, has creado un vínculo afectivo de dependencia con el usuario y por lo tanto ya no eres objetivo ni profesional”

Yo suelo decir lo contrario;

“Educador, educadora, has creado un vinculo económico-laboral de dependencia con la Institución y por lo tanto ya no eres objetivo ni profesional”

“No se enfade señor McMurphy”

no se enfade

Recuerdo una conversación telefónica con una psicóloga que me negaba ver al chaval en el centro de menores y yo le leía el artículo de la ley de enjuiciamiento penal del menor que me daba el derecho a las visitas y me cortaba diciendo;
– No se ponga usted nervioso.

(Exactamente igual que esta escena; https://www.youtube.com/watch?v=vxf8is27774, cuando la enfermera le dice; “No se enfade señor McMurphy”)

Yo me quedaba a “cuadros”, pues yo no estaba nervioso. Pero como una paradoja al decírmelo me empezaba a alterar.

Anchy Kalledoce y Javi Avila Navas me comentaba de una psicóloga extremadamente perversa pero que sin embargo en su despacho colgaba una imagen y una frase de Buda.

Si hablas con cualquier madre o padre que le acaba de retirar la tutela de sus hijos les verás “como locos”, idos, agresivos, desesperadas, con ansiedad… y a la trabajadora social que ha dado la orden tranquila, relajada, serena…

¿Se puede ser pacífico y a la vez violento? La respuesta es contundente; SÍ.

En esta escena de la película “Alguien voló sobre el nido del cuco” podemos ver esta técnica psicológica muy utilizada en las profesiones de lo social y en la Institución; formas pacíficas al hablar, los buenos modales, la tranquilidad, (incluso la imagen de hippie o alternativo)… y de fondo la coacción, el chantaje, el sometimiento, la humillación al otro, a la otra, el abuso de poder…
Como una especie de provocación para que el otro, la otra, explote y poder decir; “veis como esta loc@”.

“Yo no hablo”

2017 12 charla barcelona

  • Yo no hablo Julio, no no no, a mi no me jodas
  • Pero que no pasa nada hombre jaja
  • ¡Te juro que me voy! Pero me voy ahora mismo ¡¡yo no hablo ni de coña!! Pero ni de coña. Que no, que no… me voy… a mi pídeme lo que quieras menos eso, yo si quieres me doy de hostias por ti, pero eso de hablar en público ni de coña

Presionar es bloquear. Y yo sé que Juanjo va a acabar hablando. Así que simplemente le tranquilizo;

  • Vale vale, tú no hablas, te lo prometo. Pero si te pondrás a mi lado ¿no?
  • Bueno, eso sí

Juanjo se sienta a mi lado en la charla. Tienes 26 años y lleva en temas de barrio y asociaciones desde los 12. Es monitor de boxeo en el proyecto, sabe mucho de chavales, del barrio, de los niños de la calle…

A mitad de charla, cuando ya estamos en el debate, una mujer dice (refiriéndose a nosotros);

  • Bueno, vosotros sois educadores sociales, vivís de esto, tenéis intereses…

Juanjo, que está a mi lado se empieza a “calentar”, a poner inquieto, observo cómo se va moviendo en la silla, se está cabreando. Me dice al oído;

  • Pero qué coño educador, pero que dice esta mujer, pero si yo soy un obrero…

Yo, que conozco a Juanjo se que va a reventar de un momento a otro. Y eso me alegra, porque yo quería que hablase y sé que no va a aguantar lo de estar callado.

Educadoras de centro y servicios sociales comienzan a dar su opinión;

  • En los centros los niños pegan a los educadores
  • No van a los centros porque no quieren, prefieren la calle
  • Son muy agresivos…
  • Hay que contenerles…

Cada vez Juanjo se retuerce más en su silla, a mi me hace gracia, se perfectamente que va a explotar, por eso no le presioné para que hablase, porque sabía que esto iba a pasar, estoy tan seguro de ello que solo me falta hacer la cuenta atrás; 5, 4, 3, 2…

Las educadoras siguen;

  • El boxeo puede fomentar la violencia
  • Vosotros como educadores

Hasta que llega un momento que Juanjo explota;

  • ¡¡¡Pero qué coño educadores ni psicologías ni na!!! Yo soy obrero ¡¡cavo zanjas!!

Con el “¡¡Cavo zanjas!!” ya me estoy meando de la risa, no de él, ni muchísimo menos, sino de la cara de asombro de las educadoras.

  • Los psicólogos de los cojones, a mi me han vuelto loco, me han destrozado la vida. Que cojones que los niños de la calle no quieren ir al centro si yo he estado con ellos y no nos abren la puerta y nos mandan a tomar por culo los educadores esos. ¿Qué los niños son agresivos? A mí en la vida me han agredido….

Y en una especie de “Sunami” verbal y expresándose muy bien Juanjo empieza a hablar y a hablar… a desahogarse de los educadores, psicólogos, centros de menores… a ponerlos a parir…

Juanjo se ha saltado el turno de palabra, pero nadie se atreve a interrumpirle, están todos y todas expectantes, guardan un silencio total, nadie comenta nada, solo le miran, le escuchan atentamente…

Que importante es dar la palabra a la chavalada, a las madres, a las familias, a las vecinas…

Y que por un momento los “expertos” se callen.